
Hace tanto tiempo que no sentía algo así. Creo que nadie lograría dimensionar el grado de violencia, pobreza, maltrato, dolor que se vive dentro de Iberoamérica. Cuando iba hacia el recinto de la exposición, nunca imagine que se trataría de algo de esta envergadura. Mi estomago se enredó, se tensionó, me sentí ahogada y asfixiada; me impactó, cada retrato plasmado en la pared y sus escrituras, me llenaron de amargura y necesidad de hacer algo por el mundo de hoy. Es impresionante en el mundo utópico en el cual estamos insertados, sentí como si es que el mundo se hubiera vuelto abajo; me contaminé. “Vivimos en un mundo donde lo real y lo sublime se confunden”, no tomamos conciencia. Situaciones totalmente macabras, son la realidad que viven diversas personas. Considero que la fotografía documental es un mecanismo viable para denunciar los problemas existentes en la sociedad y un fomento para que se respeten los derechos humanos.
Se muestra claramente que el ámbito social en el cual transcurren las fotografías, son en un contexto muy precario y de pobreza. Las guerrillas y el hambre, sucumbieron contra millones de personas. Todas las fotografías siguen un mismo patrón, retratar la atmósfera violenta que se vive en Iberoamérica.
Uno de los artistas que más me llamó la atención fue Patricia Aridjis (México), la cual presento “Las horas negras”, considero que ya el nombre de este, representa lo que deben sentir las mujeres en prisión. La vida de ellas se limita considerablemente, ahí en ese lugar convergen diversos problemas: la soledad se apodera de ellas, el maltrato, la necesidad de recibir amor y múltiples restricciones. “La sociedad es algo más que el lugar donde la sociedad esconde y repara sus culpas”, la desolación y la desesperanza habitan permanentemente en ese recinto. Es por esto que las fotografías pueden retratar visiblemente lo que se vive dentro de ese infierno.
Técnicamente hablando, me gustaron muchísimo más las fotografías en blanco y negro ya que lograban congeniar una totalidad muy armónica y homogénea. En cambio cuando las fotografías eran a color la mescolanza de ellas, produce un desorden. Los desenfoques que se utilizaban, lograban retratar muy perfectamente la distorsión, desesperación, y turbiedad que se vivía por ejemplo en Lima; la oscuridad generaban muchísimo suspenso. Quizás dentro de la exposición, las tomas caían en la monotonía, me hubiese gustado haber visto las fotografías en diversos ángulos. Pero la espontaneidad en la cual se retratan las fotos, genera un ambiente muy real y potente.
Se muestra claramente que el ámbito social en el cual transcurren las fotografías, son en un contexto muy precario y de pobreza. Las guerrillas y el hambre, sucumbieron contra millones de personas. Todas las fotografías siguen un mismo patrón, retratar la atmósfera violenta que se vive en Iberoamérica.
Uno de los artistas que más me llamó la atención fue Patricia Aridjis (México), la cual presento “Las horas negras”, considero que ya el nombre de este, representa lo que deben sentir las mujeres en prisión. La vida de ellas se limita considerablemente, ahí en ese lugar convergen diversos problemas: la soledad se apodera de ellas, el maltrato, la necesidad de recibir amor y múltiples restricciones. “La sociedad es algo más que el lugar donde la sociedad esconde y repara sus culpas”, la desolación y la desesperanza habitan permanentemente en ese recinto. Es por esto que las fotografías pueden retratar visiblemente lo que se vive dentro de ese infierno.
Técnicamente hablando, me gustaron muchísimo más las fotografías en blanco y negro ya que lograban congeniar una totalidad muy armónica y homogénea. En cambio cuando las fotografías eran a color la mescolanza de ellas, produce un desorden. Los desenfoques que se utilizaban, lograban retratar muy perfectamente la distorsión, desesperación, y turbiedad que se vivía por ejemplo en Lima; la oscuridad generaban muchísimo suspenso. Quizás dentro de la exposición, las tomas caían en la monotonía, me hubiese gustado haber visto las fotografías en diversos ángulos. Pero la espontaneidad en la cual se retratan las fotos, genera un ambiente muy real y potente.
